sábado, 6 de octubre de 2007

La trilogía de Velazquez (III)


La Trilogía de Velázquez( III)
El tercer cuadro que cierra la trilogía, obviamente es Marte, pintado según unos hacia el final de la vida de Velázquez (murió casi con sesenta años), y según otros, en torno a 1630.

Parece claro que lo que quiso reflejar Velázquez en este cuadro, es a Marte, no como al dios de la guerra, cansado, que es la interpretación más difundida, sino a Marte, al hombre, después de hacer el amor, después de haber librado en la cama con semejante mujer, una sin par batalla, ardorosa e incruenta.

Nos muestra el insigne pintor, a un hombre cincuentón, con sus pliegues, pero en buen estado, más recatado que ella, pues acaba de ponerse la ropa que cubre sus atributos (ropa interior por cierto, a modo de pañal infantil y de un delicioso color azul pálido que contrasta con los cárdenos y púrpuras de la ropa de cama). Está sentado al borde de la esquina de la cama con cierta timidez, con el casco o morrión también puesto, no se sabe si porque no se lo ha quitado (muchos no se quitan ni la boina) o porque no quiere aparecer con los pelos que se le quedan a uno. Y con el rostro en la sombra, señal de no querer ser reconocido.

Están todas sus vestimentas esparcidas por el suelo, mostrando la presura en desnudarse que le ha impuesto la pasión de la mujer deseada e inmediata.

El hombre está destrozado, descangayado, sin aliento. Si entonces se hubiera fumado tendría un cigarrillo en la mano. Quizás la actitud pensativa se debe a la eterna duda de si ha merecido la pena el placer, frente al lío en que se ha metido.

Velázquez quiso reflejar en este cuadro, no me cabe la menor duda, al dios o al hombre, es lo mismo, después de hacer al amor. Javier Portús en “Pinturas mitológicas de Velázquez” lo insinúa como posibilidad. Yo creo que es indudable que Velázquez quiso pintar esta trilogía.

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